miércoles, 31 de julio de 2013

De Lázaro y Fariña al Chavo del 8



Muchos años de arbitraje.
Muchos años observando partidos
Kilómetros recorridos, batallas ganadas, empatadas y perdidas.
Siempre confié en la honestidad del árbitro (de handball). Más allá de aciertos, errores, horrores y “orrores” nunca dudé de la intencionalidad, no viendo hasta el momento parcialidades conscientes en el accionar de los mismos.
Errores… muchos
Soberbias… demasiadas
Displicencias… ni hablar
Influencias de localía,  faltos de estado físico, faltos de compromiso, “copeteados”,  carentes de personalidad….para ambos equipos….también.
Sanciones, decisiones, exclusiones, descalificaciones, infracciones debatibles ….infinitas. Aciertos también.
Siempre me pregunté que lo hace pensar a un jugador, DT, dirigente,  espectador creer que un árbitro desfavorezca a su equipo…. con INTENCIÓN.
Con $$$$, dólar blue, bonos YPF, títulos  negociables podría dudarlo (como en todo ámbito donde esté presente el “vil metal”), pero el arbitraje en handball  por suerte lejos está de esa realidad.
El error es pasible de enojo.
El horror ni hablar….más aún los producidos influyentes en el resultado….pero creer que el error es premeditado no entra en mi inocente cabeza que va perdiendo algunos pelos con el paso de los años.
Hay árbitros muy buenos, buenos, regulares y malos
Hay jugadores muy buenos, buenos, regulares y  malos también
Pero una cosa es confundir burro con ladrón, asno con delincuente,  “gato” con rati,   cuatrero con chorro…..y creer que el desacierto del árbitro forma parte de un estratégico accionar delictivo en busca del preciado botín.
Las protestas desmedidas no corrigen los errores arbitrales.
Las quejas ampulosas no hacen del mal árbitro... un buen árbitro.
Solo el aporte bien intencionado, constructivo y paciente de todas las partes harán  que construyamos un pacífico y  positivo……..recambio generacional


Thedy Adjemian


martes, 16 de julio de 2013

Silencio Stampa



Días atrás leí la reflexión de un “viejo” amigo que se preguntaba acerca de la falta de más parejas americanas (comparadas con otros continentes) en campeonatos mundiales.
Me pareció interesante y pertinente la inquietud, pero mejor y más interesante aún me pareció  la reflexión preguntando (y preguntándose) por tal/ tales ausencias.
Muchas veces observé (y observo) diferentes informes del nivel de los árbitros en distintas competencias locales y regionales  y en su mayoría sus desempeños son positivos, auspiciosos y con altos  niveles de satisfacción (¿garantizada?). En muchos países con gran competencia interna, en otros menos, pero en la mayoría de los casos satisfechos de su performance.
Pero todo esto no siempre condice con la realidad…. continental, a veces mostrando lo contrario. Solamente hay  6 parejas internacionales, algunas con futuros inciertos. Por detrás jóvenes árbitros que llegan con primeras o segundas herramientas  y  que están dando sus primeros pasos americanos, algunas sin ciertos dominios aún.
Personalmente estoy convencido que hay que hacer una revisión interna, de balances e informes sobre presentes de cada país. Sin esconder realidades, potenciando las fortalezas y haciendo una autocrítica de las debilidades, situación actual y de los motivos de porqué en el continente el recambio generacional viene “gateando”. Observando también (en las parejas que vienen desarrollándose en forma positiva) si el trabajo es mérito de un proyecto nacional, jurisdiccional, barrial, vecinal, del trabajo de “otros” o simplemente de los involucrados, gracias a su esfuerzo personal. De lo que corresponde.............…y de lo que no.
A veces (siempre) es bueno ser reflexivo.
A veces (siempre) es bueno mostrar las dificultades (también las fortalezas).
A veces es bueno mostrar la realidad del terreno.
Porque nos hace mucho más creíbles mostrar la “realidad real” por mas dura que sea, que maquillar las “arrugas” para que luego sin photoshop y en forma cruel verlas en las designaciones internacionales.


Thedy Adjemian