martes, 22 de mayo de 2012

Terapia de(s) pareja


A lo largo de mi carrera  tuve la posibilidad de ver muchas parejas de árbitros…de diferentes continentes… con diferentes culturas.
He visto parejas excelentes, muy buenas, regulares y malas.
He visto parejas parejas, desparejas, pajeras, pasajeras.
Afines, desafines, egocéntricas, excéntricas,  soberbias, humildes, extremadamente soberbias, extremadamente humildes.
Seguras, dubitativas, pistoleras, diarreicas,  firmes, cholulas, profesionales, amateurs, turistas…
Y entre todas ellas rescato (y destaco) la importancia en la elección de nuestro “compañero de ruta” convencido que las personalidades entre ambos deberán ser “químicamente” complementarias para una mejor y eficiente tarea.
Es fundamental tener una buena comunicación, dentro y fuera de la cancha, ser críticos, autocríticos, con ganas de mejorar día a día….y no solo desde el discurso. Poder apoyarse mutuamente. Saber y ser consciente de las fortalezas y debilidades de cada uno para complementarse en beneficio de una consolidación arbitral….y personal.
Por ello considero fundamental el “casting” o elección de nuestra “mitad”. Poder encontrar en nuestra pareja la persona que pueda ayudar a mejorar los puntos débiles de nuestra personalidad, para apoyarnos,  y que nuestras fortalezas sean también el punto de apoyo para él….casi por mitades….sin balanzas inclinatorias.
Es importante tener tiempo para hablar, aconsejarse, no dejar librado en la cancha las responsabilidades (e “irresponsabilidades”) de cada uno. Complementarse…buscando el equilibrio. Estoy convencido que las parejas mas confiables son las que logran un mismo “estilo de conducción”….complementándose……….… EQUILIBRANDO……lo imperfecto.


Thedy Adjemian

lunes, 21 de mayo de 2012

La “culpa” del error


Hay algo peor que cometer un error….y es cometer dos..... o tres.
En el desarrollo de un partido, los árbitros nos enfrentamos con diversas decisiones que van desde simples fallos hasta complejas situaciones a resolver, y donde no siempre acertamos. Muchas veces no nos damos cuenta del error, pero otras tantas casi inmediatamente somos conscientes del desacierto.
Ante esta situación atravesamos un momento clave. Sentimos responsabilidad (¿y culpa?) y dentro de nuestro laboratorio cerebral decidimos el camino a seguir para “salvar” el error internamente asumido.
Convencido que cuando cometemos un error (y obviamente nos damos cuenta) estamos cometiendo UN ERROR. Ahora bien si queremos “emparchar”  dicha equivovación con un acto de “compensación”, no solo estamos siendo injustos sino que ahora los ERRORES cometidos se transforman en 2…. y así sucesivamente.
Cuando nos equivocamos…. NOS EQUIVOCAMOS….y PUNTO. Debiera no volver a ocurrir. Ahora bien si esa “culpa”, presión (interna o externa) o temor al error nos lleva a cometer otro,  estaremos llevando el partido a un laberinto lleno de inseguridades que nos conducirán sin peaje al  rotundo fracaso…. y a la injusticia extrema.
Un ERROR se “corrige” (entiéndase corrige, porque en realidad no hay corrección del error en un partido) con un ACIERTO….llevado adelante con firmeza, seguridad en si mismo y conducción, sin absurdas compensaciones que nos llevarán a una sucesión de equivocaciones por el simple hecho de “lavar” (¿o ensuciar?) nuestra conciencia.




Thedy Adjemian