viernes, 1 de noviembre de 2013

Un mundo sin adultos



Queríamos ser grandes....a eso "jugábamos".

Recuerdo como mis padres, hermanas y yo tratábamos de parecernos a nuestros mayores. Talco en el pelo, líneas marcadas en la frente sinónimo de sabiduría, alguna que otra arruga delineada vaya saber con que marcador sylvapen y, como buena familia textil algún saco y pantalón con clara imitación del vestuario adulto.

La "vejez" era todo un modelo a seguir. Sinónimo de adultez y sabiduría, nuestro anhelo y sueño era parecer grandes, ya que ello nos haría estar cada vez más cerca de la "verdad".....absoluta.

Escuchábamos a Julio Iglesias, Manolo Galván, Camilo Sesto y la guitarra del infaltable Cacho Tirao en nuestros viajes a Mardel. Entrar al casino sin tener 18 años no era por el placer de jugar, era sencillamente por el orgullo personal de saber que la meta soñada estaba cada vez más cerca.
Queremos ser jóvenes.... a eso "jugamos".
Veo ahora como  los adultos tratamos de imitar el modelo adolescente. Tintura en el pelo (cada vez más hombres también), bótox o vaya saber que crema milagrosa para tapar las líneas de la frente, alguna que otra cirugía o maquillaje salvador y como "copados" que queremos ser, ropa "teen" y colorida (si es chupín mejor) ...y Agapornis, One Direction y en algunos casos de extrema "gravedad" cuasi terminal....... Violetta.

Vamos por la vida tratando de disimular la edad. Rezando,  anhelando, rogando,  pidiendo a  Dios que  llegue ese día que una persona (sea cual sea su estado mental) pregunte sin conocer la filiación, si nuestro hijo/a  mayor es nuestro hermano/a.  Cosa que hasta ahora en mi caso particular, a 12 años, 9 meses, 13 horas, 35 minutos, 43 segundos......no sucedió.

Y así estamos. Viendo como los árbitros de la vieja guardia inspiraban una distancia prudencial e higiénica frente a los distintos actores del juego. Respetando los roles y asimetría que debe existir en las funciones que así lo requieren. Un profesor no debe tener una relación de pares con un alumno.....un árbitro tampoco con los jugadores....un padre (por más difícil que sea)  no debiera ser amigo de su hijo.  Cada uno con roles diferentes en beneficio del desarrollo del juego... de la vida.

Una vez una persona me dijo: "antes los árbitros jóvenes parecían viejos. Hoy los árbitros jóvenes parecen adolescentes". Con  todo lo que implica ese juego de palabras tan, pero tan ciertas. Árbitros jóvenes (y no tanto) que justamente navegan en la incertidumbre de aceptar su rol asimétrico y de adultez.....más allá de la edad.

La puesta de límites, respeto, cierta distancia prudencial. Fundamentalmente el ser consciente que cada uno tiene una responsabilidad y un compromiso frente a su rol. Y que  por  parecer copados, cool, cancheros, aceptados y queridos, no caer en falsas seducciones y falta de límites en pos del "agradar"

Por qué hoy lo difícil no es ser autoridad (padres/ docentes/ árbitros). Hoy lo difícil es ser adultos......responsables.



Escuchando Justin Biber...... Thedy Adjemian








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