sábado, 16 de junio de 2012

Falta de límites (o el temor de no ser querido)

Los hijos lo piden, lo suplican (maquilladamente), lo precisan….lo NECESITAN.
Los padres, familiares, amigos, compañeros, entorno en general, lo requieren.
Palabra dura, comprometida, antipática….pero indispensable.
Cuántas veces queremos ponerla en práctica y las dudas de no “ser queridos/ aceptados” empiezan a flotar inmediatamente en nuestro inconsciente….y también consciente.
Un hijo sin límites, desborda….y vuelca.
Un entorno sin límites, nos lleva por delante…nos atropella.
Una pareja sin límites, nos absorbe…y nos asfixia.
Un partido sin límites…se nos dificulta…y se nos va de las manos.
He escuchado infinidad de veces (padres, docentes, público en general) quejarse de los “nenes”, de sus formas, modales, groserías, travesuras y todo lo imaginable que viene en la “cajita feliz”.
Quejas, reproches, pases de factura….

Y en el campo de juego?
Cuántos árbitros dicen que tal o cuál jugador, DT, auxiliar, es/ son insoportables, que con protestas (desmedidas o acumulativas) entorpecen e influyen negativamente en el desarrollo del arbitraje.
Y me pregunto?
Quién es el responsable?
Si un jugador, técnico, (ver también hijo), se “portan mal”….la culpa (llámese responsabilidad) es de ellos o nuestra (como árbitro…..o como padre).
Todo depende del (los) límites que querramos imponer, pero sepamos que no son ellos los “revoltosos” y “traviesos” del partido….de la vida misma. Simplemente (y no lo digo por sencillo), somos nosotros y nuestras inseguridades e incapacidades de “marcar terreno”…las que lo dificultan.
LÍMITE: Esa palabra dura, comprometida, antipática…pero necesaria que refleja tan solo nuestro temor de no ser queridos….o aceptados.


Thedy Adjemian

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